domingo, 17 de julio de 2016

Convivium

Ocurrió en una noche de banquete, de reunión con aquellos hombres que querían ser cultos y lo demostraban comiendo, bebiendo y retándose a componer poemas. Ya estaba entrada la noche cuando me llegó el turno, y aunque yo no era buen poeta, saqué lo mejor de mí para improvisar unos versos burlescos sobre mis compañeros. Busqué con la mirada y me detuve en Lucio, un hombrecillo que mordisqueaba con aire distraído unas aceitunas cerca de mí. Lo comparé con una cuba, porque estaba tan afectado por el vino que ni siquiera parecía enterarse de lo que estaba pasando en la sala; seguía ensimismado con la comida que tenía en la mano aunque el resto se reían de él escandalosamente.

Justo cuando terminé mis versos,  Lucio tomó otro sorbo de vino e inmediatamente cayó al suelo, inconsciente. Alguien se acercó a él. Se acabaron las risas. Habían envenenado a Lucio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario